Nuestra trayectoria comenzó tras evaluar las profundas conclusiones del proyecto Nueva Zelanda-Perú en 2018. En ese momento, identificamos una brecha crítica en la productividad y nutrición de los sistemas ganaderos nacionales.
Desde entonces, nos hemos dedicado a investigar, validar e introducir alternativas forrajeras superiores. Hoy, especies como la Achicoria, el Llantén y alfalfas de nueva generación, han demostrado un potencial extraordinario, adaptándose con éxito en soluciones adaptadas hasta los 4200 metros sobre el nivel del mar.